Fachadas

La porosidad de la pared y la presencia de humedad favorecen la aparición de grietas.

 

Debido a su exposición a la intemperie, las fachadas se estropean con mayor facilidad que otras superficies. La acción del sol, la lluvia, las heladas o la contaminación provoca que la pintura se desprenda o las paredes se ensucien más rápidamente. Por ello, es importante elegir productos adecuados, con propiedades impermeabilizantes que mejoren la adherencia de la pintura y la resistencia del color.

 

La pintura para fachadas ha de cumplir unos requisitos. Las condiciones especiales de este tipo de paredes exigen que los revestimientos respondan correctamente ante circunstancias determinadas. La lluvia, el sol, las heladas o la contaminación pueden estropear la fachada si ésta no está preparada. Por ello, es importante que la pintura con que se cubra tenga propiedades impermeabilizantes, resista la acción de los rayos ultravioleta y sea permeable al vapor de agua. Otros factores que se valoran son la adherencia a la superficie, durabilidad, resistencia al desgaste y permanencia de los colores.

 

La gama de tonos de estos revestimientos es amplia. Desde productos incoloros o blancos -resistentes al amarilleamiento- hasta colores más atrevidos que, en su mayoría, se pueden limpiar. Entre los acabados destacan los satinados, brillo o mate, e incluso hay productos con acabados texturizados.

 

El principal componente de esta pintura es la resina acrílica o vinílica. Este ingrediente aumenta la duración del producto en buen estado. Son pinturas que resisten bien los cambios de temperatura y evitan la formación de grietas o la aparición de moho y suciedad.